27 enero 2010

NATACIÓN

LA CENTRAL DEL RAVAL, BARCELONA

Entró el café de La Central muy seria, con los ojos rojos y húmedos.

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Duncan, he descubierto algo terrible: hay penas que no se ahogan en alcohol . Hay penas que saben nadar.

No supe qué decir.

Me volví pequeña de repente. Tenía razón.

Se tragó las lágrimas como el niño se traga las espinacas que odia comer: con rabia, con resignación.

Me besó en el borde de los labios y se fue.