04 mayo 2010

MI METAMORFOSIS DESPUÉS DE KAFKA

(Metamorphisis after Kafka, 2002. PAULA REGO)

Esta mañana te has despertado algo sobresaltada. Sudada. En cuanto has tomado conciencia matinal y tu perra te ha lamido la cara como si fueras un helado de chocolate, te has preguntado: ¿alguien sabe si realmente Gregor Samsa era una cucaracha o un escarabajo? Te has levantado y has arqueado tu espalda hasta escuchar los minúsculos cracs de tus vértebras.

Crac, crac, crac, crac, crac.

Dudas de si alguno de ellos, en realidad, no provenía del corazón. No te extrañaría.

Has mirado por la ventana y has comprobado que el invierno sigue paseándose por las calles de Barcelona. Al contrario de algunas personas, a ti no te importa que vuelva el frío. Si dependiera de tu temperatura, los doce meses serían de invierno ruso. Nieve.

Te preparas un café y te vuelves a preguntar: ¿Gregor Samsa era un escarabajo o una cucaracha? Recuerdas un libro que leíste hace poco sobre August Tercero Foer, el excéntrico primer microrrelatista de la literatura española.

August Tercero Foer estaba perdidamente enamorado de Dulce Aragón. Ella era muy aficionada a coleccionar insectos. Tenía una amplía selección de escarabajos que no se llevó consigo la primera vez que abandonó a Foer. August, desolado por la pérdida y tratando de castigarla a ella y a sí mismo, se comió todos los insectos uno a uno acompañados de un par de litros de vino blanco.

Piensas: ¿Y si August Tercero Foer se hubiera comido a Gregor Samsa?

Notas que el café se ha quedado helado tras tanta divagación lunática. Aún así, te lo bebes de un trago e intentas apartar de tus pensamientos a los insectos de Foer y de Kafka. Intentas centrarte únicamente en el invierno ruso de Barcelona, en los rostros tristes de las chicas que pasean por tu calle. Ellas, que hace una semana habían estrenado los primeros escotes de la primavera...

Echas un vistazo al libro que acaban de enviarte: “El oficinista” de Guillermo Saccomanno. Crees que algún ciudadano ruso ha debido entrar en tu casa durante la noche y ahora te está gastando una broma pesada. De otra manera no concibes la casualidad de abrir la primera página y leer:

Una experiencia que, por su exceso de soledad, sólo puede llamarse rusa” (FRANZ KAFKA, Diarios)

¿Será mi mañana de este martes una experiencia rusa, de soledad rusa, de soledad kafkianamente rusa?

¡Qué solos los insectos del mundo!

¡Qué solos los locos del mundo que se creen escarabajos o cucarachas!

¡Qué solo Gregor Samsa!

Con movimientos lentos y tristes consultas el periódico online. Lees que la mancha de petróleo de EEUU tiene la misma extensión que la Comunidad de Madrid. Lees que el domador de circo Ángel Cristo ha muerto. A ti te da más pena lo del petróleo que está poniendo el Golfo de México perdido, que la muerte de un señor que mantenía en jaulas –y en huelgas de hambre forzosas- a animales salvajes.

¿Y si también tú estuvieras sufriendo una metamorfosis?

¿Estarás dejando de ser humana?

¿Una cucaracha?

¿Un escarabajo?