10 abril 2010

BUSCANDO A VILÈM VOK (2ª parte)


ILUSTRACIÓN DE COSIPOI




Estoy sorprendida -y agradecida, por supuesto- de que la página web de Enrique Vila-Matas haya citado mi anterior post. Eso sí, el misterio no ha desaparecido, todo lo contrario: aumenta por minutos. He recurrido a Ana Rodríguez Fischer que muy amablemente respondió a mis inquietudes sobre Vilèm Vok con una enigmática respuesta: "Ya quisiera poder contestarte como te mereces, pero ... intuyendo según qué juegos... prefiero comentárselo al que programó la turmalina."

Por si todo esto fuera poco, una mujer misteriosa, Liz Themerson me escribió en el anterior post. Vila-Matas habla de Liz Themerson en el siguiente articulo titulado "Tarea de tinieblas":

Liz Themerson cuenta que hace poco, en el hospital, cuando la incertidumbre era máxima y no sabía si se moriría o sobreviviría, no era miedo lo que sentía, sino un inmenso vacío. No dormía de noche y esperaba con ansiedad la llegada de la mañana. Como si la mañana fuera a salvarla. Se pasaba las noches mirando por la ventana, esperando las primeras luces. Esa experiencia de vacío de Themerson es un tipo de emoción que surge cuando el realismo se desfonda y aparece en su lugar el núcleo duro de lo esencial, la nebulosa del ser verdadero, la bruma de la identidad profunda que es siempre extraña y extranjera. También la sensación de no haber dado lo mejor de nosotros a nadie, ni haber sabido vivir intensamente. Seguramente, Liz Themerson esperaba la llegada de la mañana confiando en que ésta le ayudaría a cortar amarras con el vacío y le permitiría trazar pasadizos, tal vez incluso buscar atajos hacia el núcleo incomunicable.

¿Quién es Liz Themerson? ¿Por qué me siento como Samuel Riba buscando en Google nombres que desconozco? ¿Por qué los instrumentos de la era digital siempre me acaban decepcionando?

La conclusión de todo este misterio: leed "DUBLINESCA".