
Cuando subo a un tren suelo pensar que siempre cabe la posibilidad de que mi tren llegue tarde o, mejor aún, de que no llegue nunca. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo comenzar una nueva vida sobre raíles? ¿Escribirte desde la plaza 3D del coche número 5? ¿En qué vagón haremos el amor?
Pero llegué a tiempo de cenar contigo. Mientras yo intentaba explicarte que con tus besos de la otra noche yo me disloco, ahí estabas tú, hablándome de la temperatura y del mal tiempo de este mes atípico.
Ahora reflexiono y creo que debí aburrirte aquella noche, ya que bostezabas de una forma tan inevitable, tan irresistible. Porque así bostezas tú, con la misma ternura y felicidad que la madre insomne que pasea a su bebé una mañana calurosa de agosto.
Quizás nunca tendría que haber llegado mi tren.
Quizás tendría que dejar de acercarme a los precipicios.
Quizás haya llegado el momento de dejar de ser la chica abismática.

11 comentarios:
wow ED, sigues dejándome sin palabras, precioso texto
El abismo contigo...mmmmm
Escribe más Duncan por favor, escribe mucho más.
BEA
Como siempre, inevitable releer.
Te lanzas o simplemente te aburres?
RALLADURA DE LIMÓN: Gracias! besos
ANÓNIMO: No, no. El abismo es para estar solo o sola.
ANÓNIMO: Lo intento.
PAMBTOMACA: gracias! siempre es agradable verte por aquí, siempre durmiendo en esa foto tuya...jajaja. Besos
DINOBAT: Me lanzo. Intento no aburrirme nunca. Gracias por pasarte por aquí. Besos
Escribes tan bien como siempre.
R.
Me gusta ese nuevo apartado de libros leídos y en proceso.
:)
sólo tengo ganas de que llegue noviembre para leer algo nuevo tuyo.
muy buen blog, te seguire leyendo, a ver si te das una vuelta por el mio y seguimos en contacto besos*
ANÓNIMO: Gracias! :)
HADA GRIS: Lo copié de ti. ¿Me perdonarás?
PAMBTOMACA: Tanto trabajo me bloquea la cabeza... ay! besos
KRISPO: ¡Claro que si! Gracias. Besos
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