22 mayo 2009

COMO UN OSO PARDO


Nunca me fio de los conductores de autobús que no son capaces de ponerte una película durante el trayecto. De un modo similar, dudo de la calidad del sexo que tú y yo nos inventamos si mis patillas de moderna no se mojan de sudor hasta encresparse como una ola agitada en alta mar.


Me refiero a esas noches en las que la cama se convierte en un barco inencontrable. Y da igual la música que pongas porque no la oyes. Y a mi se me arruga en vientre como en una contracción y los vellos de mi cuerpo se desperezan como un oso pardo tras unos meses de hibernación.


Después de algunas horas, llegamos a puerto firme. Tú te miras en un espejo cualquiera y algo irreconocible descubres en él. Después de mucho observar te das cuenta de que te he cambiado de sitio todos los lunares de tu cuerpo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Quién sube a ese barco Duncan?

Anónimo dijo...

Uf. De buena mañana...

BEA

Cactus dijo...

Me ha encantado lo de las patillas de moderna... y estoy completamente de acuerdo con lo del sudor.

Neus dijo...

Evita!! He vuelto! A ver si me enlazas bien que los invitas a una dirección equivocada.

PD. Búscame un libro para olvidar y un poema para curar.

paola vaggio dijo...

Una cama-mar describes, que no es lo mismo que un calamar.Hacía tiempo que no te leía, sigues en forma, me gusta el blog así, de color blanco. También me quedo con lo de las patillas. saludos