
Bruja, me gustaría comprarme una de esas entradas que ya están a la venta en algunos locales secretos de la ciudad. Ésas con la que dejas que subamos contigo a la escoba y veamos las calles sólo desde donde tú puedes verlas. Y permites que nos cojamos a tu cintura y te apartemos el pelo de la nuca para que te pongamos allí un beso. Un beso que te dé fuerzas para sobrevolar muy bajito los barrios más peligrosos de la ciudad, retando a los malos y salvándonos en el último momento.
Bruja, podrías hacer la vista gorda e ignorar a todos esos que te esperan cada noche en tu ventana. Podrías llegar hasta mí y yo, de un salto, me subo contigo. Peso poco y te molestaré menos aún. Puedo cantarte al oído las canciones que más te gusten. Prometo no desafinar.
Bruja… ¿qué te cuesta? Déjame subirme contigo y llévame adonde tú quieras. En ti confío.
Bruja, podrías hacer la vista gorda e ignorar a todos esos que te esperan cada noche en tu ventana. Podrías llegar hasta mí y yo, de un salto, me subo contigo. Peso poco y te molestaré menos aún. Puedo cantarte al oído las canciones que más te gusten. Prometo no desafinar.
Bruja… ¿qué te cuesta? Déjame subirme contigo y llévame adonde tú quieras. En ti confío.

4 comentarios:
¡Te estás volviendo una ñoña muy ñoña!
Mira quién fue a hablar...jajajaja ¿No te gusta mi muñequito por lo menos?
No hagas caso Duncan. Ami me ha parecido un texto precioso, como siempre.
bess
BEA
Me encanta.
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