25 noviembre 2009

EL BILLAR DE ELVIS

Daiquiri blues para mojarte los labios…

No sé qué tienen estos chicos de barba poblada y ojos bonitos que cuando cantan, te ponen tan triste. ¿Será adictiva la tristeza? Espero que no.

Quique González ha sacado disco nuevo con uno de esos títulos que te dan ganas de quitarte el sombrero…o la camisa.

Daiquiri Blues.

Lo ha grabado en Nashville, cerca de la casa de Elvis. Los rockeros de la ciudad cuentan que todavía se guarda la mesa de billar en la que jugaba Elvis. Esa mesa conserva la marca de un amigo del rey del rock que hundió el taco en la pizarra verde de paño. Lo hundió con la misma fuerza con la que hubiera besado a la chica que Elvis le robó la noche anterior. Sin querer. Inevitablemente.

Ay… me gustaría ir a Nashville, convertirme en una actriz de Robert Altman y cantar alguna canción de country con Quique González que hable de ti.



20 noviembre 2009

ENSALADA

ENSALADA E.D.



Conseguir que los colores de mi atuendo sean armónicos. Poder afinar cada nota cuando canto en la ducha. Poner la sal adecuada en mis ensaladas. No dejar el poso del café con leche en la taza del desayuno. Depilarme las cejas. Hacer la cama sin una sola arruga. Llevar los zapatos sin manchas. Cargar mi iPod para todo el día. Dejar mi pelo con el alisado perfecto. Hacerme la raya del ojo recta y continua. Acordarme de lo soñado la noche anterior. Ponerme brillo en los labios.

Salir a la calle y pensar la cantidad de cosas inútiles que hago cada mañana para distraerme, para no pensar en lo de siempre, para convencerme de que algún día todo irá mejor que hoy, un sábado que llevo la ropa conjuntada, que afino las canciones de Sidonie en la ducha, que mis platos salen deliciosos, que me bebo todo el café, que dejo mi cama con las sábanas recién planchadas, que mis cejas están perfectas, mis zapatos lustrosos y el iPod con batería para ocho horas. Hoy que mi pelo es de un alisado oriental, que la raya negra del ojo parece que la hubiera pintado Modigliani y mis labios deslumbran en el centro de Barcelona.

07 noviembre 2009

LA HISTORIA DE LA PATATA ROMÁNTICA

CAPITULO 1.- Esta mañana recibo este misterioso regalo de cumpleaños...

09 octubre 2009

CHICA ABISMÁTICA


Cuando subo a un tren suelo pensar que siempre cabe la posibilidad de que mi tren llegue tarde o, mejor aún, de que no llegue nunca. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo comenzar una nueva vida sobre raíles? ¿Escribirte desde la plaza 3D del coche número 5? ¿En qué vagón haremos el amor?

Pero llegué a tiempo de cenar contigo. Mientras yo intentaba explicarte que con tus besos de la otra noche yo me disloco, ahí estabas tú, hablándome de la temperatura y del mal tiempo de este mes atípico.

Ahora reflexiono y creo que debí aburrirte aquella noche, ya que bostezabas de una forma tan inevitable, tan irresistible. Porque así bostezas tú, con la misma ternura y felicidad que la madre insomne que pasea a su bebé una mañana calurosa de agosto.

Quizás nunca tendría que haber llegado mi tren.

Quizás tendría que dejar de acercarme a los precipicios.

Quizás haya llegado el momento de dejar de ser la chica abismática.

12 septiembre 2009

LOS BESOS DE NICK CAVE CURAN

En esta mañana triste de domingo, descubro que el Babelia de ayer tenía un especial sobre la nueva y lujuriosa novela del música Nick Cave. Yo he decidido posar mis dedos heridos en su boca, como si con un beso suyo todo se curara.


Cuando tenía trece o catorce años siempre lucía unos hermosos y misteriosos cortes en los dedos anular y corazón de mi mano derecha.

Alguna profesora -a la que yo intentaba seducir- me interrogaba preocupada por mi familia o se las ingeniaba para averiguar si tenía algún problema y por ello me autolesionaba. Yo no respondía, o respondía con un escueto "no". Dependía del día. En cualquier caso, daba pocas explicaciones con la intención de mantener a la profesora en vilo. Pobre de mí.

Ahora que han pasado algunos años y ya no juego en el recreo, me atrevo a confesar mi secreto: siempre me cortaba los dedos al intentar sacar las cartas del buzón.

Cuando no existían los móviles, a mí me llegaba una carta por día. Eran cortas -apenas tres o cuatro líneas-, pero eran certeras, concisas y exactas. Eran cartas-diana. Cartas- adivinanza o cartas de magia.

Antes de ir a clase la recogía del buzón, la leía por el camino teniendo cuidado de no tropezarme y conseguía llegar a mi colegio con la herida sangrante e hinchada. Propiciaba así las caricias de mi profesora y esa mirada -con ojos más negros que las cavernas- que aún recuerdo. Mirada de: "¿Por qué no te vienes a casa que yo te cuido?".

Unos años más tarde, los cortes en los dedos aún perduran. Lástima que ahora, del buzón, ya sólo saque facturas.

27 agosto 2009

JUGANDO A SER RIMBAUD


Quién pudiera convertirse en un loco como Rimbaud y escribir poemas a un hermoso Verlaine. Hacer el amor de un modo demente en un motel sucio del Camden Town, dispararnos en la muñeca o rajarnos las mejillas en un arrebato de amor. Convertirse en un adolescente poeta -frágil y desarmado- que apuesta por lo poco que tiene y siempre acaba perdiendo. Quién pudiera estar hecho de palabras y jugar a decir lo que piensa y, sobre todo, a pensar lo que dice.

28 julio 2009

RELATOS DE SERVILLETA (I)